Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón
Las mujeres de mañana [Libro Agotado]Año de publicación: diciembre 2009
Autor: Casilda Manzana
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón/Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas:
ISBN:
Precio: 10
Sinopsis:
Casilda Manzana Lleida –Quintillá era el apellido de su marido– nació casualmente en Carcassonne (Francia), donde sus padres habían acudido a vendimiar, el 17 de mayo de 1888. En septiembre de 1904 comenzó los estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Maestros de Huesca y en marzo de 1907 tomó posesión de la escuela de Fosado. De allí se trasladaría a Benabarre, Luzás y Fet, todas en la provincia de Huesca hasta que en 1915 obtuvo destino en Batea (Tarragona). Su aspiración era trabajar en su pueblo y vivir cerca de su familia. Por eso en 1916 concursó para obtener plaza de maestra en Tolva amparándose en el derecho de consorte, pero la Dirección General de Primera Enseñanza del Ministerio de Instrucción Pública desestimó su solicitud basándose en que a su marido no podía considerársele funcionario municipal, aunque se le retribuyera con 80 pesetas anuales por desempeñar el cargo de Depositario del Ayuntamiento–es decir, el encargado de mantener el acopio de granos, principalmente de trigo, y de prestarlo a los labradores y a los vecinos en condiciones módicas en época de escasez–. Finalmente consiguió su propósito en 1917 y en Tolva coincidió con el maestro Gregorio Lax de Roda con quien publicó un folleto titulado Diálogos y cantos para la fiesta del árbol (Huesca, Editorial Vicente Campo, 1925). En junio de 1934 participó en la Misión Pedagógica que tuvo lugar en Benabarre. En septiembre de ese mismo año obtuvo destino en Lérida. Las carencias y calamidades de la Guerra Civil le dejaron en un estado de debilidad crónico del que no se recuperaría. Por esta razón solicitó la jubilación en 1944, se retiró en Tolva y allí murió, en 1954, a la edad de 66 años.
Uno de los primeros días del otoño de 2009 viajé a Tolva y conocí a Josefa Solana, la única antigua alumna que aún está viva de las que asistieron a la escuela del pueblo con Casilda Manzana. Tenía noventa años, y su rostro se ilumina al recordar que su maestra inventaba cuentos y canciones para ellas. Me contó que doña Casilda era cariñosa, se preocupaba por todas las niñas y tenía el extraordinario don de saber escuchar y de dar prudentes consejos.
Aunque en el pie de imprenta no se señala la fecha de edición, sabemos que Las mujeres de mañana se publicó en 1927 por el elogioso comentario que dedicó a esta obra Gregorio Lax en las páginas de El Magisterio de Aragón en enero de 1928.
Las mujeres de mañana fue un libro moderno, raro en el contexto de finales de los años veinte del pasado siglo, sorprendente por tener como protagonistas y destinatarias de la narración a las mujeres, a las niñas de la escuela, revolucionario por estar escrito por una maestra aragonesa cuando no era frecuente que las mujeres participaran en asuntos públicos o se significaran socialmente. Tanto es así que frente a una notable nómina de maestros que publicaron libros para las escuelas o libros dirigidos al gran público –recordemos a Orencio Pacareo, Miguel Sánchez de Castro, Guillermo Fatás, Tomás Alvira, Miguel Vallés Rebullida, Pedro Arnal o Santiago Hernández, por citar sólo a algunos de los más conocidos– apenas tenemos libros escritos por maestras. Hay que situarse en la época en la que Las mujeres de mañana salió de las prensas de la viuda de Justo Martínez en Huesca para entender el significado de esta obra. Bastará mencionar dos ejemplos. Unos años antes de la publicación del libro de Casilda Manzana se anunciaba en El Noticiero una conferencia de Salvador Minguijón y se advertía expresamente: “Al acto podrán asistir señoras”. El segundo caso también resulta muy ilustrativo y tiene como protagonista a una maestra de Montalbán, Visitación Gómez Lozano, quien formó parte del consejo de redacción de la revista La Asociación, órgano de expresión del Magisterio de Teruel desde septiembre de 1927 hasta septiembre de 1928. Durante estos meses fueron frecuentes sus colaboraciones en las que demostraba un profundo conocimiento de la Escuela Nueva. Un año después se despidió del magisterio porque contraía matrimonio con un próspero industrial de Montalbán y sus nuevas obligaciones como esposa le impedían trabajar en la escuela.
La preocupación de Casilda Manzana por la educación de la mujer no empieza ni termina con este libro. En 1919 participó en las conferencias organizadas por la Asociación del Magisterio del Partido de Benabarre presentando una ponencia sobre «Educación de la mujer». No en vano sostenía en Las mujeres de mañana que la educación de la mujer era el problema de más atractivo para todo amante del progreso moral. Por eso Casilda Manzana pronunció varias conferencias que tuvieron a la mujer como tema central.
En Las mujeres de mañana Casilda Manzana se sirve del ejemplo de las vidas de mujeres como Morayma, Egilona, Agustina de Zaragoza, María Pita, Isabel la Católica o Juana de Arco para proponer ejemplos de valor, de capacidad de sacrificio, de arrojo ante las dificultades y de servicio a la sociedad. Después de estos modelos femeninos basados en la historia, la autora recuerda anécdotas de su ejercicio profesional tomados de un «cuaderno personal» en el que dice escribir junto a los nombres de todas sus alumnas los principales rasgos de su carácter. Para concluir aborda temas propios de estos libros de lecturas que, como sabemos, tenían una evidente finalidad moralizante: el respeto a la vejez, la censura de la mentira y del orgullo, etc.
Afortunadamente, Las mujeres de mañana es el reflejo de un modo de entender el lugar de la mujer en el mundo y en la familia que ya hemos superado. Reconforta leer cómo ha progresado la sociedad y que el hoy y el mañana de las niñas que asisten a la escuela es infinitamente más prometedor que hace ochenta años.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
Hipocorísticos. Ochenta y cuatro crónicas sobre Educación de Personas Adultas en AragónAño de publicación: octubre 2009
Autor: Varios Autores
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón/Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 208
ISBN:
Precio: 10
Sinopsis:
Los autores y autoras de este libro apenas tuvieron infancia, o abandonaron pronto el sistema educativo, o han venido de otros países y están aprendiendo nuestro idioma, o quieren continuar formándose para tener más oportunidades laborales, o viven en pequeños núcleos rurales, o quieren entender mejor el mundo, o han encontrado en la educación, en la cultura y en el conocimiento una razón más para seguir viviendo. Todos ellos tienen algo en común: asisten a Centros de Educación de Personas Adultas en Aragón y cuentan con palabras auténticas lo que la aventura de aprender supone en sus vidas.
* * *
La primera vez que leí el texto de Alegría me conmovió la belleza con la que describe la relación que ha establecido con su maestra, y decidí que utilizaría la palabra «hipocorístico» en el título de este libro, un libro acariciador, como son acariciadoras cada una de estas crónicas personales en las que los autores dan cuenta de la importancia de la educación, del convencimiento de que los seres humanos somos esencialmente memoria, de la esperanza que se deposita en la cultura, de la importancia de ofrecer oportunidades a las personas que viven en el medio rural y de cómo la educación despierta el sentimiento de la propia valía. Estos textos reflejan el trabajo de los maestros, nos hablan de superación, de la satisfacción que produce entender un poco mejor el mundo, de la alegría que despierta compartir ideas y sentimientos y demuestran que la educación es una herramienta de transformación personal y colectiva.
Las escuelas son el espejo del alma de una sociedad. Es evidente que la nuestra tiene muchas cosas que mejorar, pero también otras que son admirables. Entre estas últimas se encuentran los Centros de Educación de Personas Adultas que hacen posible, como escribe Pilarín Bendicho que estos hombres y mujeres vivan pendientes del reloj, se quiten las zapatillas de ir por casa y se miren cada día en el espejo antes de acudir a las aulas en donde acceden a las nuevas tecnologías, analizan las principales noticias del momento, conocen la historia, organizan viajes y excursiones, cultivan la memoria, estudian para obtener el carné de conducir, reciben clases de español que facilitan su integración o se preparan para obtener un título profesional que les permita acceder a un trabajo. Pero por encima de todo, la educación consigue despertar la conciencia de que es posible aprender y hacer realidad, en cualquier momento, nuestros sueños.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
Pasión por lo cotidiano. La maestra turolense Máxima Oliver Royo en la fundación del Museo Etnológico NacionalAño de publicación: septiembre 2009
Autor: Lucía Pérez García-Oliver
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón/Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 248
ISBN:
Precio: 16
Sinopsis:
Julio Llamazares suele recordar que todos los grandes escritores han contado mejor lo que tenían más cerca. Y recoge una cita atribuida a los escritores rusos: “Dame una teja de tu pueblo y te contaré cómo es el mundo”. Y esta fue la intención de la maestra Máxima Oliver Royo [Ladruñán (Teruel), 1898- Madrid, 1982] al redactar, en 1929, bajo la dirección del prestigioso profesor Luis de Hoyos, la memoria final de carrera en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio. En Creencias, prácticas, trajes, usos y costumbres de la provincia de Teruel Máxima Oliver Royo estudiaba la cultura popular depositada en el lenguaje, la alimentación, las fiestas y celebraciones, las cantas, la indumentaria, los rituales, los ciclos de la vida, etc.
Con cada uno de los sus libros, el Museo Pedagógico de Aragón amplía su ámbito de análisis, reflexión y recuperación del patrimonio histórico educativo. En Pasión por lo cotidiano de Lucía Pérez García-Oliver se destacada la importancia que en la formación del profesorado y en la modernización de la educación tuvo la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, justo cuando se cumplen cien años desde que comenzara su andadura esta institución. Además en este libro se difunde el trabajo de Máxima Oliver Royo, una maestra turolense que participó, de la mano de Luis de Hoyos, en los inicios de la investigación en etnografía y colaboró en la fundación del Museo Nacional de Etnografía que, finalmente, tendrá su sede en la ciudad de Teruel.
Los secretos del Museo Pedagógico de Aragón. Guía de urgenciaAño de publicación: mayo, 2009
Autor: Corcuera, Munia; Monforte, Elena Jiménez, Rafael; Juan, Víctor
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón
Nº de páginas: 64
ISBN: 978-84-8380-174-1
Precio: 5
Sinopsis:
Los secretos del Museo Pedagógico de Aragón. Guía de urgencia es un librito con apariencia de cuaderno escolar, profusamente ilustrado con fotografías de Merche Claver y José Antonio Melendo, dividida en los siguientes capítulos:
La historia material de nuestra escuela. Los orígenes de la colección del Museo Pedagógico de Aragón, por Rafael Jiménez
Nuestros Goyas. La colección del Museo Pedagógico de Aragón, por Elena Monforte
El susurro de los materiales. La exposición permanente del Museo Pedagógico de Aragón, por Víctor Juan
El museo fuera del museo. Las exposiciones itinerantes del Museo Pedagógico de Aragón, por Munia Corcuera.
Nuevo Aragón de 9 de marzo de 1937Año de publicación: noviembre de 2009
Autor: Varios
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón/Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 8
ISBN:
Precio: 5
Sinopsis:
El diario Nuevo Aragón se editó en Caspe desde el 20 de enero de 1937 hasta que el 11 de agosto del mismo año las tropas de Enrique Líster entraron en la ciudad y asaltaron los talleres en los que se imprimía el periódico.
El 9 de marzo de 1937 Nuevo Aragón publicó el homenaje que Paco Ponzán, Evaristo Viñuales, Miguel Chueca y José Mavilla rinden a Ramón Acín, que había sido asesinado en Huesca el 6 de agosto de 1936. Paco Ponzán y Evaristo Viñuales fueron alumnos de Acín en la Escuela Normal de Maestros de Huesca. Los dos militaron activamente en la CNT y ambos fueron Consejeros en el Consejo de Defensa de Aragón. Evaristo Viñuales se suicidó en el puerto de Alicante cuando el Stanbrook se hizo a la mar y centenares de milicianos quedaron a merced de las tropas de Franco. Los nombres de Acín, Viñuales y Ponzán también pueden leerse juntos en el estremecedor párrafo del testamento que Paco Ponzán firmó el 27 de diciembre de 1943 en la prisión de Toulouse:
“Deseo que mis restos sean trasladados un día a tierra española y enterrados en Huesca, al lado de mi maestro, el profesor Ramón Acín, y de mi amigo Evaristo Viñuales”.
Algunos proyectos los perseguimos durante años. Sin embargo, la edición facsímil de este periódico se resolvió en un solo día. Sabíamos que en Nuevo Aragón se publicó un homenaje a Acín por los cinco recortes que se conservan en el Museo de Huesca y que incluyeron Emilio Casanova y Jesús Lou en La línea sentida. Llamé a María Paz Cantero, conservadora del Museo de Huesca, y me confirmó que no tenían el ejemplar completo. No sabíamos qué otras noticias se habían publicado en Nuevo Aragón aquel 9 de marzo de 1937. Pensé que hubiera sido muy hermoso que Palmira Plá, la maestra que dirigió las colonias escolares y que por aquella época también estaba en Caspe, hubiera firmado un artículo ese mismo día.
Después de hablar con Mari Paz, recurrí a algunos de mis amigos: Javier Cortés, Carlos Serrano, Antonio Peiró, Julián Casanova, Víctor Pardo, Javier Díaz, José Luis Melero… Todo indicaba que tendríamos que dirigirnos al archivo de Salamanca confiando que allí se conservara el ejemplar del 9 de marzo y que estuviera en condiciones de ser reproducido. Pero fue Alberto Serrano Dolader –caspolino, periodista y amante de todo lo que tiene que ver con Caspe y con Aragón– quien me dio la alegría del día…«Has tenido suerte –me escribió en un mensaje poco antes de la medianoche–. Hace más de treinta y cinco años, en mis tiempos de estudiante en Barcelona, compré algunos, muy pocos, ejemplares de Nuevo Aragón y tengo el que te interesa. Cuando quieras te lo dejo».
«Mañana –tecleé apresuradamente– Lo quiero mañana».
De algún modo, esta edición facsímil del ejemplar número 42 de Nuevo Aragón que el Museo Pedagógico de Aragón acoge entre sus publicaciones, es una nueva ocasión para que Ramón Acín, Paco Ponzán y Evaristo Viñuales vuelvan a estar juntos. Y para que este cuento tuviera un final feliz también estaba, en la página 7, el artículo de Palmira Plá sobre colonias escolares.
En los cuentos todo ocurre en el momento preciso. Y eso es lo que sucede con este ejemplar de Nuevo Aragón que ahora podemos leer. Palmira Plá pudo no escribir un artículo en este periódico o pudo publicar su texto cualquier otro día, Alberto Serrano pudo no haber comprado algunos números de Nuevo Aragón o que entre ellos no se hubiera encontrado este. Cuando acaricio las ocho páginas de Nuevo Aragón sé que todo sucedió para que Ramón Acín, Paco Ponzán, Evaristo Viñuales, Palmira Plá y ahora también nosotros estemos aquí todos juntos.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
Escuelas. La educación en el medio rural aragonés en imágenesAño de publicación: febrero 2009
Autor: Julio E. Foster, Marta Marco y Rosane Marinho [con textos de Laura Laliena]
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón / Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 88
ISBN:
Precio: 15
Sinopsis:
Catálogo de la exposición Escuelas. En el libro se recogen las 80 fotografías que componen la mencionada exposición. La primera edición del libro es de 2007.
El murmullo de la vida
Escuelas nos muestra la intimidad de la escuela rural aragonesa, el lado oculto de la escuela, la cara que sólo pueden contemplar los protagonistas. Espacios, gestos, miradas que son patrimonio exclusivo de los niños y de sus maestros. En estas fotografías se escucha -si se atiende- el susurro de los niños cuando aprenden, los diálogos que les unen a sus maestras, el bullicio del patio de recreo, las conversaciones antes de la entrada en clase, la vida, en suma, que se derrama en sus manos, en sus palabras, en la voluntad de querer ser. Estamos acostumbrados a la contemplación de fotografías escolares caracterizadas por la quietud y el silencio. Grupos de niños con su maestro, recuerdos escolares de niños sentados en una mesa sobre un fondo gris y acompañados de elementos artificiales convertidos en símbolos. Estamos acostumbrados a las imágenes mudas de escolares posando especialmente para ser retratados. Sin embargo, en Escuelas las fotografías de Julio E. Foster, Marta Marco y Rosane Maurinho nos acercan a la escuela en acción, a la escuela por dentro. Laura Laliena pone palabras a las imágenes y disfrutamos de dos relatos, visual uno y verbal el otro. Dos discursos, dos narraciones que se complementan y se funden.
Las escuelas son, por encima de todo, niños y adultos que aprenden, se acompañan y se entienden. Niños que estrenan el mundo, miran, callan, esperan, piensan, atienden, comparten, sonríen y sueñan. En las fotografías de esta muestra palpita la emoción de las horas mágicas que los niños pasan junto a sus maestros, junto a sus compañeros, junto a las personas que les acompañan hasta los umbrales de la escuela.
En la escuela rural aragonesa no hay separación entre la vida y la escuela. Los niños se reconocen en otros niños, en la mirada de la maestra, en las palabras compartidas, en el mundo que juntos construyen cada día. La escuela rural aragonesa es el territorio para la participación de la comunidad: madres y padres colaboran con las maestras en talleres, contando cuentos, haciendo teatro, preparando fiestas, acompañando a sus hijos en las salidas escolares…
Cuando pienso en la escuela rural no puedo evitar acordarme de don Gregorio, el maestro de La lengua de las mariposas. Aquel maestro que daba sentido a todo lo que ocurría en la vida de los niños y que convertía cada hora en una aventura de emoción y descubrimiento.
La escuela rural aragonesa está estrechamente vinculada a la innovación. Los proyectos más comprometidos y valiosos que conozco se han gestado en escuelas rurales. Entre los que más admiro puedo destacar el trabajo en la biblioteca de Mariano Coronas en el Colegio Público Miguel Servet de Fraga, los talleres de sueños de Miguel Calvo en Villanueva de Sijena, el proyecto “Leer juntos” en Ballobar, con una trayectoria de más de una década de trabajo sostenido de Carmen Caramiñana y Merche Caballud, las propuestas sobre Educación Física de Alfredo Larraz en Jaca, el uso cotidiano que José Luis Ramo hace de la internet en su escuela de Villanueva de Huerva, las pizarras digitales que introdujo José Antonio Blesa en el CRA de Alloza-Ariño… La escuela rural es un motor de ilusión y de regeneración del sistema educativo aragonés.
A primeros de marzo de este mismo año, José Luis Capilla convocaba a los niños y niñas de su clase de Peñarroya de Tastavins en la plaza del pueblo. Les citaba a primeras horas de la noche para compartir el momento en que la Luna se asomara en el cielo. El maestro se sorprendió y se emocionó cuando no sólo acudieron los niños de su clase, sino que se presentaron veintitrés de los veintiocho niños del pueblo, algunos acompañados de sus padres. Habían ido a la plaza para ver cómo la Luna de adueñaba del firmamento, una ceremonia eternamente repetida, pero sobre todo habían salido de sus casas para estar juntos. Unos días más tarde en la misma escuela dieron amparo y cobijo en el aula a una tarabilla común, un pajarillo más pequeño que un gorrión que un niño encontró en la orilla de la carretera. Y buscaron información en internet sobre este animal, escribieron correos electrónicos a algunos de los mejores ornitólogos del país, hicieron un mural, pidieron libros sobre pájaros y conversaron toda la tarde enredados en ilusión y en palabras. Y la vida, siempre la vida, desplazó al programa… La escuela rural aragonesa son maestros capaces de encender con palabras la llama de la inteligencia de los niños que acuden a sus clases.
Cada escuela rural es una suerte de Macondo, un universo de relaciones que nos permite descubrir el valor, el sufrimiento, el afán de superación, la generosidad, la solidaridad, el compañerismo, el valor de la palabra, la ilusión y los sueños, el progreso personal, las relaciones, la amistad, el dolor, las risas y el llanto. Un mundo para descubrir “el nosotros”, el conocimiento compartido. Hay pocas cosas tan emocionantes como escuchar a un niño decir por primera vez “mis amigos y yo…”.
Tuve la suerte de ser un maestro rural en Alcorisa, en Magallón y, sobre todo, en Langa del Castillo. Allí comprobé cómo la escuela es la escuela de todos, un espacio compartido, un elemento vertebrador del territorio.
La escuela rural es el compromiso de maestras jóvenes y de maestras con mucha experiencia. Maestras que trabajan un año tras otro, un día tras otro lejos del ruido, en silencio, tejiendo un manto de complicidad, de inteligencia, de sensibilidad hacia los libros, hacia el trabajo bien hecho. Maestras que persiguen despertar en sus alumnos la tolerancia y el respeto, que dan palabra a los niños, que les ayudan a quererse y a interpretarse, que les enseñan a mirar la realidad, que contribuyen, en definitiva, a que cada niño descubra su propia identidad.
La escuela rural aragonesa es una escuela que cuenta con recursos para afrontar los retos que la realidad plantea. Tenemos un sistema educativo complejo por la propia complejidad de la sociedad en la que vivimos. Pero la escuela rural ha dejado de ser la cenicienta del sistema, la gran olvidada, la escuela de segunda categoría, la escuela residual de los años setenta del pasado siglo. En los últimos veinte años han cambiado mucho las escuelas rurales. Poco se parecen estas escuelas a la escuela unitaria que describía Jesús Jiménez, a la escuela que denunciaba Juan Salanova, o a aquella escuela resistente y rutinaria que transformaron, volando contra la gran costumbre, los maestros del Colectivo Aula Libre.
Entre todos hemos querido que la escuela rural sea una escuela de calidad. Entre todos hemos construido espacios públicos integradores, tolerantes, democráticos y participativos. Nuestra escuela rural es el fruto del compromiso de la sociedad aragonesa. Entre todos mantenemos abiertas pequeñas escuelas con cinco niños, pequeñas escuelas que dejan escapar por sus ventanas los colores de los trabajos escolares, la risa de los niños, las canciones y las advertencias de la maestra. Es, en definitiva, el murmullo de la vida que se estremece en cada palabra, música que reconforta como el agua que baja por el río, como el fuego que consume la leña en los hogares o como el calor del aire que anima los nuevos brotes cada primavera…
Por eso cuando pasamos junto a una escuela rural vemos una luz encendida, sabemos que la escuela está viva y que crece allí la vida. Y se nos escapa una sonrisa que ilumina el corazón: estamos vivos, aún estamos vivos.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
(Tomado del prólogo a Escuelas. La educación en el medio rural aragonés)
Transformar el mundo desde la escuela con palabras. Los cuadernos freinetianos de Barbastro durante la II RepúblicaAño de publicación: junio 2008
Autor: José María Hernández Díaz y José Luis Hernández Huerta
Editorial: Departamento de educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón/Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 64 intro + 184 de facsímil + CD
ISBN: 978-84-8380-162-8
Precio: 20
Sinopsis:
Contar el mundo
Cuando el auto de transportes que realizaba el trayecto Barcelona-Barbastro dejó en la escuela la imprenta, los niños supieron que nunca olvidarían aquel día y escribieron en la primera página de Chicos:
“La fecha de hoy, 1 de junio de 1933, será célebre en la historia de nuestra escuela dirigida por D. José Bonet (…). Grandes eran nuestros deseos de ver nuestros pensamientos en caracteres impresos”.
Cada vez que pienso en estos textos libres, compuestos letra a letra, tengo la certeza de que estamos ante el relato de la vida contada con ojos de niño, una gran novela colectiva que convierte a Barbastro en Macondo. En esta sinfonía coral fluye la memoria, la pasión, la aventura, el humor, los sucesos íntimos de las familias, las tradiciones, las romerías, los viajes, las celebraciones, las travesuras, los dramas cotidianos, los juegos, los paisajes, los rincones de la ciudad y los personajes que pululaban por el entorno vital de aquellos centenares de niños que tuvieron el privilegio de contar el mundo con palabras auténticas, con palabras de señalar, nombrar y querer porque en su vida se cruzó José Bonet Sarasa, un maestro que puso a su disposición la herramienta que les permitía hacer reales y tangibles –mediante los tipos de plomo, el linóleo, las gubias, la tinta y el papel– sus pensamientos y sus sentimientos.
El tiempo ha convertido a aquellos niños que compartieron la alegría de la palabra y de la creación, en cronistas de la ciudad ya que en estas páginas encontramos la historia cotidiana de Barbastro: los aniversarios de la proclamación de la República, los resultados de los exámenes de reválida del instituto, el cine, los comercios, el circo, la siembra, la poda, la fabricación de cañizos, la molienda de la oliva, la colonia escolar de Torredembarra, los partidos de fútbol…
Junto a estas páginas de las revistas Caricia, Chicos y Helios también recuperamos la luz de la palabra que alumbró algunas escuelas aragonesas gracias al trabajo de maestros como José Carrasquer, Ramón Acín, Herminio Almendros, Simeón Omella y José Bonet.
Los textos escritos por los niños de Barbastro son una evidencia del poder emancipador de la palabra, una muestra de cómo las palabras nos permiten apropiarnos del mundo, contarnos y explicarnos, desear, recordar y soñar. Y hoy más que nunca, en nuestra sociedad mediática, la palabra es un instrumento imprescindible.
Víctor Juan,
Director del Museo Pedagógico de Aragón
[Presentación del libro Transformar el mundo desde la escuela con palabras. Los cuadernos freinetianos de Barbastro durante la II República]
El libro incluye un CD interactivo con la colección completa de las revistas Chicos, Caricia y Helios
Leer artículo y ver fotografías en Diario del AltoAragón:
http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=577696
La fiesta del ÁrbolAño de publicación: mayo 2009
Autor: Leonardo Escalona y Montaner
Editorial: Gobierno de Aragón. Departamento de Educación, Cultura y Deporte
Nº de páginas: 32 (facsímil) + 16 (estudio intr
ISBN: 978-84-8380-168-0
Precio: 8
Sinopsis:
La fiesta del Árbol es un folleto que Leonardo Escalona y Montaner publicó en la imprenta de Justo Navarro (Huesca) en 1933. El librito está dividido en dos partes: una obra de teatro para ser representada por los niños de la escuela y una serie de pensamientos y frases de personajes célebres sobre la importancia del árbol y la necesidad de respetar la naturaleza.
La edición fásimil promovida por el MUSEO PEDAGÓGICO DE ARAGÓN incluye el minucioso estudio que Chusé Raúl Usón ha escrito sobre la vida y la obra de Leonardo Escalona, un maestro nacido en Bielsa, autor de algunos textos en Belsetán.
El facsímil y el estudio introductorio se guardan en una carpeta de cartón diseñada para esta edición en la que se publica una fotografía de Leonardo Escalona con los niños de la escuela de Bielsa (1931)
LA FIESTA DEL ÁRBOL
Desde los primeros años del siglo XX se publica en la Gaceta la legislación relativa a la fiesta del árbol. Varios Decretos establecen el sentido y la finalidad de esta celebración, el modo en que habían de proceder los maestros y los ayuntamientos para despertar en los niños el amor al árbol y la necesidad de respetar la naturaleza. En las hemerotecas pueden encontrarse referencias de cómo se celebraba esta fiesta en los pueblos de Aragón.
No es casual que la reglamentación y el impulso del día del árbol se produjese durante las primeras décadas del siglo XX, una época en que la escuela primaria asumió nuevos contenidos que pretendían ir más allá de leer, escribir y contar. Había un acuerdo generalizado sobre la necesidad de que la escuela se abrirse a la vida, preparase a los niños y niñas hacer frente a los problemas cotidianos, y que los formase en valores, en hábitos saludables, en el respeto a la naturaleza...
Cuando pienso en la fiesta del Árbol recuerdo la carta que Joaquín Costa les escribió a los niños de Ricla en la que resumía la utilidad de los árboles: “Hacen tablas y vigas, hacen leña, hacen carbón, hacen alcohol, hacen azúcar, hacen pan, hacen sidra, hacen aceite, hacen cacao, hacen café, hacen jarabes y refrescos, hacen seda, hacen quina, hacen papel, hacen caucho, hacen forrajes, hacen uvas, trigos, dátiles, naranjas, melocotones, cerezas, peras y manzanas, hacen tierra vegetal, hacen manantiales, hacen oxígeno, hacen salud, hacen pájaros y flores, hacen poesía, hacen hogar, hacen sombra, hacen país…”.
También recuerdo el tono crítico de las viñetas que Ramón Acín dedicó en Heraldo de Aragón a la fiesta del árbol porque consideraba que era una celebración artificial mientras que se descuidaba el amor verdadero, el amor que se construye día a día partiendo de las vivencias de los niños. Los dibujos de Acín se publicaron en La fiesta del Árbol, el libro que Tomás Costa compuso para Imprenta editorial V. Campo de Huesca en 1925, un opúsculo que concluye con un curioso “Himno al Árbol”, con letra de Manuel Banzo Echenique y música de Daniel Montorio, un oscense al que debemos la banda sonora de decenas de películas, algunas canciones de rotundo éxito como Soy minero (1934), popularizada por Antonio Molina y sintonías publicitarias como Yo soy aquel negrito (1956).
La edición facsímil que ha hecho el Museo Pedagógico de Aragón de La fiesta del árbol de Leonardo Escalona y Montaner nos cuenta varias historias hermosas. En primer lugar nos habla de un maestro culto, comprometido con su trabajo. Este folleto es una muestra de cómo pequeñas librerías o imprentas aragonesas, como la de Justo Martínez, ubicada en el coso de García Hernández de Huesca, publicaban y distribuían materiales para las escuelas. En último lugar, esta edición de La fiesta del árbol es fruto de la tenacidad con la que Chusé Raúl Usón ha perseguido cada dato para contarnos una ejemplar historia de amor a la enseñanza y a la tierra en la que se vive y se trabaja.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
Plan de primera educaciónAño de publicación: marzo 2009
Autor: Manuel y Ramón Alamán. Introducción de Rosa Domínguez y Julio Ruiz Berrio
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón
Nº de páginas: 175
ISBN:
Precio: 18
Sinopsis:
Presentación
Este libro es fruto de la complicidad y de la generosidad con el Museo Pedagógico de Aragón de varias personas. En primer lugar, del antropólogo Félix Rivas que fue quien, en septiembre de 2007, en el transcurso de una de sus investigaciones encontró en el archivo Municipal de Huesca, dirigido por María Jesús Torreblanca, el manuscrito de Manuel y Ramón Alamán, un documento que además de resultar muy atractivo estéticamente por su vistosa caligrafía se titulaba Plan de primera educación y estaba datado en Huesca en 1820. Félix Rivas intuyó que podía ser un documento interesante para el Museo Pedagógico de Aragón y nos envió una copia.
El Plan de primera educación de 1820 merecía publicarse por varias razones. En primer lugar, la propuesta de los maestros Alamán –enseguida supimos que eran padre e hijo– hace constantes referencias a la Constitución de 1812, describe fielmente las bases de uno de los sistemas de enseñanza más modernos de la época, el método Lancaster, también conocido como el método de enseñanza mutua y, además, en este proyecto se justifica pormenorizadamente el sentido y los contenidos de cada una de las materias que se proponen para las dos escuelas –una de “rudimentos” y otra de “perfección o de escribir”– al tiempo que se señalan los libros idóneos para trabajar en cada una de ellas.
Encargamos el estudio introductorio del Plan de primera educación a Rosa Domínguez y Julio Ruiz Berrio. Ambos son maestros de muchos de nosotros y los dos son especialistas en la historia de la educación del siglo XIX. Rosa Domínguez ha hecho decenas de visitas al Archivo Municipal de Huesca para completar los datos del meticuloso texto que sirve de introducción a este Plan. En un brillante artículo cargado de datos eruditos Julio Ruiz Berrio resume su conocimiento de los planes que se elaboraron en el Estado y del contexto histórico en el que se redactaron. Las introducciones de estos dos profesores –que forman parte de la comisión asesora del Museo Pedagógico de Aragón– se complementan para ofrecer un análisis en el que se combina el conocimiento del contexto educativo de Huesca con la exposición de las principales características de los Planes conocidos para el caso español.
El resultado de esta suma de inteligencias y voluntades es el libro que ahora podemos por fin leer. Un libro que ilumina hechos decisivos de la historia de la educación, un libro importante para la ciudad de Huesca porque en sus páginas queda bien claro que la ciudad se preocupaba por la educación de los ciudadanos –quizá como se apunta en el Plan fuera por la herencia que la Universidad Sertoriana había dejado en el corazón y en el cerebro de los rectores de la ciudad–, un libro que recupera los proyectos de dos maestros cultos, conocedores de las modernas teorías pedagógicas de la época y que otorgaban en su plan gran relevancia a la educación cívica, moral y ética de los niños porque ésta habría de procurarles la felicidad. Manuel y Ramón Alamán son un claro precedente del numeroso grupo de maestros aragoneses cultos, comprometidos con la escuela y con el tiempo en que vivieron. Entre estos maestros podemos destacar a José Fatás Bailo, Orencio Pacareo, Félix Sarrablo Bagüeste, Guillermo Fatás Montes, Miguel Rebullida, Pedro Arnal, Santiago Hernández Ruiz, María Sánchez Arbós, Palmira Plá, Marcelino López Ornat o Miguel Sánchez de Castro.
En la transcripción línea a línea del Plan que compusieron Ramón y Manuel Alamán hemos utilizado la tipografía de Joaquín Ibarra y Marín (Zaragoza, 1725-Madrid, 1785), el insigne impresor aragonés del siglo XVIII de cuya imprenta salieron algunos de los manuales que los autores citan en su Plan.
Acompañar con palabras el nacimiento de un nuevo libro de la serie Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón siempre es un placer. Con cada uno de nuestros libros ampliamos el territorio simbólico de la reflexión, del debate y de la inteligencia. Presentar este Plan de primera educación de 1820 me permite participar del momento en el que ofrecemos a la sociedad un proyecto que nos cautivó desde el principio y que ahora sale de la intimidad del Museo Pedagógico de Aragón para dejar de pertenecernos a nosotros y ser de quienes se acerquen a sus páginas.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
Museos Pedagogicos. La memoria recuperadaAño de publicación: octubre, 2008
Autor: Varios Autores
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte / Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 440
ISBN:
Precio: 30
Sinopsis:
En este volumen colectivo se recogen las conferencias y las comunicaciones presentadas en las III Jornadas de la Sociedad para el Estudio del Patrimonio Histórico Educativo, celebradas en el Museo Pedagógico de Aragón del 1 al 3 de octubre de 2008.
Zaragoza 1908. El Congreso Nacional PedagógicoAño de publicación: septiembre 2008
Autor: María Rosa Domínguez Cabrejas
Editorial: Departamento de Educación Cultura y Deporte / Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas:
ISBN: 978-94-8380-125-3
Precio: 5
Sinopsis:
En 1908 se celebró en Zaragoza, en el marco de la Exposición Universal Hispano-Francesa que conmemoraba el centenario de Los Sitios, un congreso nacional de Pedagogía. En 2008, coincidiendo con la Expo de Zaragoza se ha celebrado el XIV Congreso Internacional y III Iberoamericano de Pedagogía. El Museo Pedagógico de Aragón ha editado una carpeta dedicada a la Expo2008 con fotografías de José Antonio Melendo y un desplegable en el que la profesora María Rosa Domínguez analiza el Congreso Nacional Pedagógico de 1908.
Los Sitios de ZaragozaAño de publicación: septiembre de 2008
Autor: José Osés Larumbe
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte / Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 63
ISBN: 978-84-8380-117-8
Precio: 10
Sinopsis:
En 1913 el maestro José Osés Larumbe publicó Los Sitios de Zaragoza, un cuento en 63 páginas en el que narra para los escolares los episodios más conocidos de Los Sitios.
Apuntes de Geografía. AragónAño de publicación: mayo 2008
Autor: Pedro Arnal Cavero / Luis Mallefré
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón
Nº de páginas:
ISBN: 978-84-8380-104-8
Precio: 5
Sinopsis:
Este apretado resumen para escolares de lo que era Aragón desde el punto de vista de la geografía, la industria, el clima, etc. se publicó en Barcelona en 1936. El texto es de Pedro Arnal Cavero y las ilustraciones de Luis Mallafré.
Los niños del frenteAño de publicación: 2007
Autor: Enrique Satué / Roberto L'Hôtellerie
Editorial: Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón /Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 205
ISBN: 978-84-8380-076-8
Precio: 10
Sinopsis:
En Los niños del frente Enrique Satué y Roberto L`Hôtellerie nos cuentan la historia de las colonias escolares que se organizaron durante la Guerra Civil en el Aragón fiel a la República para preservar a los niños de los desastres de la guerra.
Escuelas. El tiempo detenidoAño de publicación: 2007
Autor: Varios
Editorial: Museo Pedagógico de Aragón / PRAMES
Nº de páginas: 176
ISBN: 978-84-96793-06-4
Precio: 19
Sinopsis:
Varios autores reflexionan sobre la historia, las personas, los modelos de infancia y de socialización de una veintena de escuelas aragonesas que cerraron sus puertas en distintas épocas y por distintos motivos
El libro de los escolares de Plasencia del MonteAño de publicación: marzo de 2007
Autor:
Editorial: Gobierno de Aragón / Museo Pedagógico de Aragón
Nº de páginas: 64 + 99
ISBN:
Precio: 14
Sinopsis:
Simeón Omella y los niños de Plasencia del Monte compusieron, letra a letra, sirviéndose de la imprenta Freinet, un libro singular. El Museo Pedagógico de Aragón inicia su colección Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón con esta obra. Además del facsímile de El libro de los escolares de Plasencia del Monte puede leerse un texto de Elena Ruiz Gallán y un extenso estudio introductorio del profesor Fernando Jiménez Mier y Terán.
TRANSFORMAR EL MUNDO A TRAVÉS DE LAS PALABRAS.
Amelia Almau
[Cuadernos de Pedagogía, septiembre 2007]
Es un gusto recuperar, en estos tiempos tan raros para la pedagogía activa, la experiencia de un grupo de alumnos, que en la frontera de la Guerra Civil, vivieron junto a su maestro, Simeón Omella. Bajo el título “El libro de los escolares de Plasencia del Monte”, el Gobierno de Aragón, a través de las publicaciones de su Museo Pedagógico, nos regala en edición facsímile los textos y dibujos de un experimentado grupo de escritores: niños de entre 8 y 12 años, que en el año 36 asistían a una escuela abierta y libre en un pequeño pueblo de Huesca. Niños que gracias a la pedagogía del Texto Libre aprendieron del conocimiento más cercano: el de sus padres, sus abuelos y su entorno. Merced a su imprenta escolar ampliaron su pequeño mundo a dimensiones insospechadas.
Es éste un libro que encierra grandes tesoros. El más evidente son los hermosos textos, estampados letra a letra, y sus dibujos, grabados a varias tintas mediante linóleo, caucho o cartas de baraja . Son espejo de un meticuloso y paciente trabajo. El de un maestro innovador, ejemplo de los aires modernizadores que sacudieron algunas escuelas durante la II República. Y el de unos chavales ávidos por aprender, por rescatar de su entorno un valioso conocimiento. Y son también ejemplo de cómo la imaginación y el esfuerzo suplían con creces la falta de medios. Sus páginas destilan ilusión, emocionan porque transmiten alegría de aprender, pasión por la palabra y por el conocimiento compartido.
Pero el libro consta de dos partes y su primera es igualmente apasionante. Tras la presentación de la consejera de Educación, diferentes textos desgranan lo que fue la experiencia de Plasencia y los fundamentos pedagógicos de Omella. Sus autores son personas muy implicadas con la propia experiencia. El primero de los textos, “Letra a letra”, corresponde a Víctor M. Juan Borroy, principal impulsor de la publicación y director del Museo Pedagógico de Aragón. Con el cariño de quien ha investigado desde la cercanía, Juan desvela los porqués de dar a conocer la experiencia de Plasencia. Bajo el epígrafe “Un libro y un maestro”, Elena Ruiz Gallán cuenta cómo de niña descubrió en la falsa de su casa el trabajo orginal; cómo le cautivó, y cómo, tras estudiar Magisterio en Huesca, intentó y consiguió seguir la pista de Omella. Finalmente, Fernando Jiménez Mier y Terán, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, escribe una amplia presentación cuyo título constituye un elegante guiño: “Texto libre sobre un libro de vida”. Allí, Jiménez invita al lector a un viaje en el que conocer a Freinet y los freinetistas de Huesca y Cataluña y la impronta que dejaron.
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